Los controles pediátricos no son solo para cuando un niño está enfermo. Permiten acompañar su crecimiento, conversar sobre prevención y detectar a tiempo inquietudes de desarrollo, alimentación, sueño o bienestar emocional.
Recién nacido y primeros meses
Se presta especial atención a la alimentación, ganancia de peso, ictericia, hidratación, sueño seguro, adaptación familiar y examen físico. La frecuencia se individualiza según antecedentes y evolución.
Lactantes y niños pequeños
A medida que crecen se revisan movilidad, lenguaje, juego, alimentación complementaria, sueño, salud oral, seguridad y vacunas. La observación familiar aporta información esencial.
Preescolares y escolares
Los controles incluyen crecimiento, visión y audición según corresponda, hábitos, actividad física, aprendizaje, conducta, relaciones y prevención de accidentes.
Adolescencia
La conversación incorpora pubertad, sueño, alimentación, salud mental, actividad física, relaciones, consumo de sustancias y autonomía. Parte de la consulta puede realizarse de manera confidencial, de acuerdo con la edad y el contexto.
El calendario se adapta a cada niño
Las edades sugeridas por diferentes sistemas de salud son una referencia. Prematuridad, condiciones crónicas, hallazgos previos o preocupaciones familiares pueden requerir controles adicionales.
